miércoles, 4 de noviembre de 2020

Estados

No sé si llamarlos de ánimo, porque a veces ni ánimo hay. Subes y bajas de tal forma que olvidas respirar en el camino. Te levantas agradeciendo por el día nublado y luego te entristeces por el sol. Escuchas tu canción favorita, sonríes y luego llega Tom Yorke a decirte: "No mi ciela". Terminas pateándote todo el mix de Radiohead y vuelves al estado, sin ánimo. Sales a enfrentar al sol y te encuentras con que el man te tiene miedo, ya no está. Te alegras por volver al día nublado, miras a tus perros y se te llena el alma. 

De vuelta a la ventana de tu cuarto, te ríes con algún chat, borras otro, esperas uno. Te sientes como Anne Hathaway en Modern Love, pero, la cagada es que no te pareces. Te ríes recreando las escenas mientras en el fondo alguien en Zoom te pregunta si estás de acuerdo y tú aceptas, sin tener la menor idea de lo que están hablando. Cuando lo entiendes te enojas porque no es lo que esperas y te toca arreglarla sin aceptar que no estabas prestando atención. 

Cuelgas. Te levantas. Caminas. Le hablas a tus plantas, esperando una respuesta. Nunca la hay. 

Cuando te enteras ya se fue el sol, el día nublado, las horas, las campañas, los escritos y tú ya has estado en el parque de diversiones, en varios velorios, meditando en el Tíbet, gritando en el palacio de los espejos, abrazando un árbol, arañando paredes, llorando de la risa, llorando sin risa. Miras la hora, respiras la noche, repasas tus paseos y te quedas con el que más te hizo bien. 



martes, 7 de abril de 2020

Adicciones

Normalmente creemos que las adicciones son al alcohol, al tabaco o a la droga, pero, en estos días muchos hemos descubierto que todos tenemos una, no necesariamente una que mata físicamente, sino aquella que de a poquitos -songo sorongo- se va robando algo de cada uno. Una que solo se detecta cuando no está, obvio, así funcionan todas las adicciones, porque nos mandan directo al síndrome de abstinencia.

Muchos, seguro han descubierto que son adictos al trabajo, porque qué delicia madrugar y demás. O al Transmilenio porque nada mejor que empezar el día con miedo de morir asfixiado. Otros, al riesgo de adquirir salmonella con la empanada de la esquina. O a bañarse todos los días. O a dormirse tronchado encima del computador. Mejor dicho, adicciones es lo que hay y ahora que no tenemos nada de eso, seguro estamos adquiriendo otras o descubriendo una de las más antiguas que existe y que nadie acepta: adicción a las personas.

¿Cuántos ya se dieron cuenta de que son adictos a alguien?

La primera señal es la pedidera de fotos a cada rato, como si la jeta le fuera a cambiar a uno en dos o tres horas, ojalá sí, pero, la verdad es que eso no pasa. La segunda son las video llamadas y aceptar el hecho que lo vean a uno en obra negra, porque ¿quién se arregla en cuarentena? La tercera es pensar que como estamos en cuarentena la persona tiene todo el tiempo del mundo para responder rápido. Y, por último, la cuarta y más clara: rayarse porque todo lo anterior no pasa.



Pero, lo que hay que entender es que, si no pasa, el único adicto de los dos es usted y tiene que empezar a desintoxicarse a las malas, aprovechando que todos tenemos que estar en casa. Los médicos dicen que para limpiarse de la peor droga necesitamos aproximadamente 10 semanas de abstinencia, en cuarentena llevamos 3 y vamos por más, entonces saquémosle jugo al servicio de rehabilitación gratis que el universo nos está dando y expulsemos de nuestro organismo lo que no funciona. Lo que no nos hace bien. 

Ilustración: Por una de mis personas favoritas @eddmarquez