jueves, 25 de enero de 2018

¡Suelte la cadena del baño y deje que la **** se vaya!

Cuando se empieza un nuevo año, las ganas de hacer de todo están sobre actuadas. Todos queremos leer más, escribir más, aprender algo nuevo (que no se note que son los míos), ir al gimnasio, dejar de comer tanto (y este), viajar más (y este) y así se me puede ir la entrada en solo deseos. Sin embargo, hay una cosa que todos deberíamos hacer, pero nadie hace -ni siquiera se lo propone- y es soltar. Sí, soltar, dejar ir, despedir, bye bye, si te vi no me acuerdo, perdón ¿quién eres?, vete para donde sabemos, que las patas te lleven, Dios te lleve con bien, suerte, feliz navidad y adiós inmundo animal, alma bendita, salúdame a tu madrecita. En resumen, decir adiós.

Entender que algunas relaciones no van para ningún lado
-no solo las sentimentales- hablo de objetos, trabajos, amistades, comportamientos, personas, pensamientos. Nadie puede decir que nunca tuvo la sensación maluca de “esto no va bien”, porque todos sentimos el hueco en el zapato, pero nos encanta andar con los tenis rotos hasta que llueve. Yo soy de las que le doy tres oportunidades a la blusita que tengo colgada, sabiendo que definitivamente no me la voy a poner porque me queda bombacha. Y así me ha pasado con muchos trabajos, amistades, personas y “amores” (perros vagamundos).

Hay muchas formas de soltar y todas alivianan el alma. Dejar de pensar en la opinión de los demás, aceptar cuando alguien ya no te quiere y esperar que el dolor pase con el tiempo, quitarse el miedo bobo a “estar solo”, no engañarse a sí mismo, quemarse la mano cada vez que dan ganas de stalkear, bajar el gordo de la panza o simplemente sentirse linda así, mandar a la mierda lo que ya no funciona, lo que no sirve, lo que no gusta, lo que no hace feliz o no da tranquilidad.


Haga como si este año fuera un baño: va, se sienta, lee algo chévere (Desayunando Avena puede ser jaja), expulsa aquello, se levanta, lo mira, se despide y sueeeeeeeltaaaaa la cadena. ¿Ve lo bien que se siente si no se limpia? es broma, se limpia y ahí siiiiii a disfrutar de la tranquilidad.


Ilustración: +Moiz Martinez 

martes, 2 de enero de 2018

Cuando pasé de rescatar perros, a rescatar perritos.

Hay personas que van por el mundo siendo La Sociedad Protectora de Animales sin que nadie se los haya pedido. Van por ahí rescatando cachorros “adultos” que no necesitan ayuda, porque sencillamente ya no tienen remedio. Yo era una de esas voluntarias que iba rescatando vagabundos o vagamundos (como diría mi mamá), a los cuales les gustaba era andar callejeando. Era feliz acogiendo perros de dos patas solo para darme cuenta, que la donación no se invirtió en lo que era y al final siempre me quedaba sin el perro y sin el queso.



Pero debo reconocer -y de hecho agradecer- que uno de esos intentos de rescate, me llevó a conocer (hace exactamente 4 años, dos meses y 13 días) el verdadero amor. Ese que se siente incondicionalmente, que jamás acaba y que por el contrario crece día a día. Un amor real, uno leal, ese que sientes cuando lo tienes por primera vez en tus brazos, lo miras y te da la certeza que será para siempre. El amor que sientes por un perro, pero uno de verdad, el de cuatro patas. El que sale a recibirte moviendo la cola, que no tiene miedo de demostrarte cuánto te ama, que te saca de la tristeza, te hace sentir el ser más amado del universo, te demuestra que te extraña, te defiende de todo y jamás, pero jamás te hace sentir solo.

Desde ese entonces desistí de rescatar perros para rescatar perritos
-aunque si miramos la realidad- ellos me han rescatado a mí, porque con ellos han llegado los momentos y las decisiones más bonitas de mi vida. También renuncié a invertir mi tiempo en alguien que no lo merecía, para dedicárselo a quienes lo retribuyen de la manera más real que pueden. Con incondicionalidad eterna.

Tampoco crean que mi estado civil es: en celibato, o sea no. No entraré en detalles, solo digo que no tuve que intentar rescatar, regenerar, rehabilitar a nadie. Llegó y ya.


En resumen, o librito amarillo, o sinopsis de Google (llámenlo como quiera): Evite convertirse en la beneficencia de un man y más bien enfoque su atención en alguien que realmente la haga muy feliz y la merezca. En alguien que literalmente babee por usted y viceversa en un sentido muy bello.   

Ilustración mi @moizmr