martes, 2 de enero de 2018

Cuando pasé de rescatar perros, a rescatar perritos.

Hay personas que van por el mundo siendo La Sociedad Protectora de Animales sin que nadie se los haya pedido. Van por ahí rescatando cachorros “adultos” que no necesitan ayuda, porque sencillamente ya no tienen remedio. Yo era una de esas voluntarias que iba rescatando vagabundos o vagamundos (como diría mi mamá), a los cuales les gustaba era andar callejeando. Era feliz acogiendo perros de dos patas solo para darme cuenta, que la donación no se invirtió en lo que era y al final siempre me quedaba sin el perro y sin el queso.



Pero debo reconocer -y de hecho agradecer- que uno de esos intentos de rescate, me llevó a conocer (hace exactamente 4 años, dos meses y 13 días) el verdadero amor. Ese que se siente incondicionalmente, que jamás acaba y que por el contrario crece día a día. Un amor real, uno leal, ese que sientes cuando lo tienes por primera vez en tus brazos, lo miras y te da la certeza que será para siempre. El amor que sientes por un perro, pero uno de verdad, el de cuatro patas. El que sale a recibirte moviendo la cola, que no tiene miedo de demostrarte cuánto te ama, que te saca de la tristeza, te hace sentir el ser más amado del universo, te demuestra que te extraña, te defiende de todo y jamás, pero jamás te hace sentir solo.

Desde ese entonces desistí de rescatar perros para rescatar perritos
-aunque si miramos la realidad- ellos me han rescatado a mí, porque con ellos han llegado los momentos y las decisiones más bonitas de mi vida. También renuncié a invertir mi tiempo en alguien que no lo merecía, para dedicárselo a quienes lo retribuyen de la manera más real que pueden. Con incondicionalidad eterna.

Tampoco crean que mi estado civil es: en celibato, o sea no. No entraré en detalles, solo digo que no tuve que intentar rescatar, regenerar, rehabilitar a nadie. Llegó y ya.


En resumen, o librito amarillo, o sinopsis de Google (llámenlo como quiera): Evite convertirse en la beneficencia de un man y más bien enfoque su atención en alguien que realmente la haga muy feliz y la merezca. En alguien que literalmente babee por usted y viceversa en un sentido muy bello.   

Ilustración mi @moizmr

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